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LA MÚSICA Y SUS INSTRUMENTOS

Yoleida de Hernández, docente preocupada por la difusión del acervo cultural paraguanero, en su trabajo "Paraguaná, recuerdos, leyendas y caminos" expresa que: "Hoy con genio indiscutible, con infinita destreza, el talento musical paraguanero hasta al más indiferente lo hace sensible con su música y cantares. Un instrumento de extendido uso entre los indígenas caquetíos, fue la guarura, esta era hecha con la "concha de la tucagua", un gigante caracol de mar. En épocas más recientes también las hacían con cuernos de toro. Muchos paraguaneros adornaban sus casas con ellas, además las utilizaban para enviar señales; después de caer los grandes aguaceros, los campesinos solían dar señales de vida, haciendo sonar sus guaruras. Los arrieros al aproximarse a una población también las utilizaban. Los instrumentos musicales paraguaneros, al igual que la arquitectura, son recreados en función de los materiales que proporciona el medio. Entre los instrumentos característicos de nuestra parranda nos encontramos: El Cuatro, instrumento de cuerda usado en las celebraciones, algunos artesanos paraguaneros los fabrican de manera rústica con madera y cardón y cuerdas hechas con "tripas" de chivo. La Tambora, instrumento de percusión de forma cilíndrica, hecha de madera de "barisigua" y cuero bien tensado a ambos lados, se toca con dos "palitos" y su sonido es distinto al del tambor. Se dice que el mejor cuero para tambora es el de perro, aunque era poco utilizado porque había que esperar que se muriera alguno, además existía la creencia entre los campesinos que cuando se calentaba el cuero, se formaba una pelea en medio de la parranda. Cuando en una fiesta comenzaban las peleas, se decía: "Esa tambora como que es de cuero e´perro" Las maracas, son hechas de "taparas cimarronas" y en su interior se colocan semillas de capacho u otros granos similares. El violín, era el rey de las parrandas, con él se interpretaban diferentes géneros de nuestra música venezolana. Como el vals, el joropo y el merengue. Renombrados violinistas de esta tierra, dieron sus primeros pasos en la música, interpretando sus rústicos instrumentos elaborados con madera de cardón: si bien no eran tan sonoros, servían para alegrar las fiestas después de largas jornadas de trabajo.

(...)

La Décima, composición poética que como su nombre lo indica consta de diez versos, por lo general son de cuatro o más estrofas. Las décimas se cantan acompañadas con cuatro, guitarra, maracas y tambora, dando una entonación muy particular que además es apropiada para "contrapuntear". Los temas de estos cantos por lo general relatan sucesos o hazañas de personajes de la comunidad. También se componen décimas humorísticas, satíricas, políticas, reivindicativas y hasta obscenas. (…)  Entre los decimistas mas recordados podemos mencionar a Juan "Ponuncio" Rodríguez, decimista, curandero y contador de cuentos, de él reproducimos la décima:

EL BUEN PARAGUANERO

I
Con mi leche con espuma
y mi arepita en la pierna
con carne de chiva tierna
tomando caldo en totuma
con mi baño entre las brumas
en el marullo del mar
con mi tono y mi cantar
con los sonidos del viento
yo vivo alegre y contento
con ganas de parrandear


II

Y si el mar me desespera
mostrándose negativa
me voy pa Jadacaquiva
y apelo por mi datera
que vida tan placentera
y que momentos tan gratos
cuando estoy pelando datos
estoy pendiente del mamón
soy diestro en el comojón
y también conejos mato


III

Con mi atarraya en la mano
y mi talegón terciao
yo vivo despreocupao
nunca le temo al verano
porque soy un veterano
desde la Boca a Tiraya
cuando tiro mi atarraya
es con la gran disciplina
que aunque sea una sardina
traigo enredada en la malla



IV

Si el chipe se me escasea
Soy rápido en el chiguare
nunca falta el cachinare
y el teco si le nortea
y si la cosa esta fea
al caujaro voy primero
pero lo que más prefiero
el taque y el semeruco
pa mi no hay tiempo maluco
soy el buen paraguanero.



Otro decimista reconocido en Pueblo Nuevo fue Fabian Garcés; de él recogió Juan de la Cruz Esteves, "El Bailarín", que es citada por Alí Brett Martínez en su libro "Aquella Paraguaná". Entre las nuevas generaciones de decimistas encontramos a Ciro Alvarado, hijo de "Juan Ponunció", Ender Laguna, obrero, trabajador y parrandero (...)

PARAGUANA EN DECIMA

(Ender Laguna)

Moruy muriendo de sed fue a quejarse ante Santa Ana
Con Guacuira y con Coabana
también lo hizo Baraived.
Al paro voy con usted, dijo gritando Jariaca
y Buena Vista con Miraca, con Misaray y Quitare
fueron en busca de Adaure
que su sed jamás aplaca.
Pueblo Nuevo emocionado oyó el clamor de Tacuato
detrás del Bucal, El Hato traía el puño levantado
con el tránsito trancado se juntaron en la Vía
y en su tierna valentía San José de Cocodite
con el fiel Jayaradite su pancarta sostenía.
Queremos agua caray, llegó gritando Caseto
Adícora muy inquieto al Supí llevó hasta allá.
De toda Paraguaná vinieron a protestar
y así pudieron lograr ser oídos mis pueblitos
porque al unirse toditos nada les pueden negar.
En Falcón en verdad reina a diario la injusticia
hoy el Cerro Galicia vive otra calamidad
pero valor y lealtad mi gente está gritando
mi gente va despertando por mil distintos caminos
José Leonardo Chirinos a mi gente va despertando.

Decía Juan de la Cruz Esteves "las décimas eran el Periódico del Pueblo e impactaban más que el periódico, no todos sabían leer."

(...)

La salve, es otra manifestación cultural de gran arraigo en Paraguaná. Se canta asonante o en verso libre, en ella se recrea más que un mestizaje de colores, su contenido: que es la consecuencia de la disciplina mental que los muchachos aprendieron del seno paterno profundamente cristiano, de allí que sus temas estén inspirados en la Santísima Cruz, la Virgen María, el Niño Jesús, los Santos o cualquier otra ánima milagrosa.


SALVE A LA SANTISIMA CRUZ

I

Voy a cantar una salve
en el nombre de Jesús
para rendir alabanza
a la Santísima Cruz

II

Todo aquel que sea Cristiano
debe de tener presente
hacerse la Santa Cruz
empezando por la frente

III

La primera Cruz la forma
empezando por la frente
para que nos libre Dios
de toda la mala gente

IV

La segunda Cruz la forma
en la boca siempre digo
para que nos libre Dios
de los malos enemigos

V

La tercera cruz la forma
llevando la mano al pecho
para que nos libre Dios
de todos los malos hechos

VI

Desde hoy en adelante
a Dios le pido también
que por medio de la Cruz
nos lleve a la gloria, amén

VII

Desde hoy en adelante
a Dios le pido la luz
para que la gloria alcance
a la Santísima Cruz

VIII

Amén, amén clara estrella
Amén, amén clara luz
atrás venían los Reyes
a ver morir a Jesús

IX

Cuando los Reyes llegaron
dirigidos por la luz
clavado de pies y de manos
lo encontraron en la cruz

X

Este es el arbol más grande
en donde murió Jesús
Aquí termina la salve
de la Santísima Cruz



El estribillo, es un género muy conocido que consiste en el canto de versos y su repetición. El solista empieza a cantar e inmediatamente se produce lo que se llama "la contesta" que es la repetición de lo cantado por éste. A este canto también se le llama "echarse versos", una particularidad de este estilo, es que los versos son improvisados en el momento y fluyen a medida que se desarrolla el canto o controversia. Entre los exponentes de este género tenemos: al señor Alejo González, los hermanos Petít de Santa Cruz, Eloísa Colman en Pueblo Nuevo. El rosario cantado se oficia como pago por favores recibidos de los santos, a la Virgen o a la Santa Cruz. El canto a lo divino es muy conocido en Paraguaná. Por medio de ellos el campesino clama a un santo por la salvación de su cosecha, por la salud de un familiar y hasta por la salvación de un animal. Primeramente el rezador principal o cantador guía pide el favor al Santo, o le agradece si ya lo recibió y ofrece un ramo de flores en nombre del "contratante". Muy tradicional eran las promesas ofrecidas de "media noche cantada y media noche bailada", después del rosario se cantaba la salve o cualquier otro género en particular hasta la media noche, a partir de ahí venía la música del baile hasta el amanecer; por su puesto, todo acompañado por los infaltables "palitos" de ron. Cada santo tiene su salve y su altar, el cual se adorna con arcos de raíces y muchas flores naturales. Son tradicionales en el mes de mayo las cantas a "San Isidro Labrador" para que ponga el agua y quite el sol.

(...)

Entre los Salveros tradicionales de Paraguaná podemos citar a los señores: Simón Lugo y Segundo Reyes en San José de Cocodite, Nery Petít en Santa Cruz, Rómulo Nuñez, Oswaldo y Rafael Guanipa en El Vínculo. Todos ellos hombres de trabajo, campesinos, agricultores de oficio y creyentes por tradición. Los instrumentos utilizados para acompañar las salves son: el cuatro, la tambora, las maracas y el violín.

Fuentes: Yoleida de Hernández  / Paraguaná: Recuerdos, Leyendas y Caminos