Magdaleno, pujante población del Estado Aragua, fundada el 10 de Diciembre del año 1.790, perteneciente al Municipio Zamora. Por el crecimiento artesanal que se ha venido desarrollando en ésta zona; se ha convertido en Ciudad Artesanal del Estado Aragua.

 
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MAGDALENO

 

A sólo 20 min. de Maracay se encuentra Magdaleno pueblo pintoresco que representa en la actualidad un icono en lo que artesanía se refiere, de muchas partes del país y del estado vienen visitantes con la finalidad de adquirir los famosos muebles country, la cerámica en gres, los móviles que adornarían cualquier rincón y muchas otras variedades de productos realizados con el esfuerzo de sus artesanos.
Dudo mucho que pueda visitar este pueblo sin llevarse algo en sus manos, los precios son bastantes razonables ya que está comprando como en la fábrica. Eso sí a la hora de comprar asegúrese de que la madera sea de buena calidad y que haya sido tratada de la manera correcta, puede asesorarse entre los vendedores.
Magdaleno entra al tercer milenio convertido en el pueblo artesanal de Venezuela. El poblado que el Obispo Martí elevó a la categoría de Parroquia el 10 de diciembre de 1790, con el nombre de Santa María de Magdalena, es hoy una de las tres parroquias del Municipio Zamora, y tiene una población de 26 mil habitantes, aproximadamente.
La fiebre que azotaba a los lugareños en las riberas del Lago a partir de 1800, y las posteriores revoluciones condujeron a su práctica desaparición. La población, que en 1873 era de 2.775 habitantes, se redujo para 1881 a 958.
Durante la primera mitad de este siglo su despoblamiento continuó hasta descender, en 1950, a la escasa cifra de 863 habitantes, repartidos en 195 casas. Una década más tarde comienza su renacimiento y su acelerado crecimiento poblacional.
Cuatro décadas han sido suficientes para transformarse en un sencillo ejemplo de cómo una comunidad formada para el trabajo puede construir su propio bienestar económico.
El destino de Magdaleno está indefectiblemente unido a la experiencia artesanal que tuvo su principal impulsor en el emprendedor empresario Eugenio Mendoza. Tal vez allí puedan encontrar explicación los planificadores e investigadores sociales que fueron sorprendidos por la grata realidad de la laboriosa comunidad.
Las palabras del Sr. Antonio Flores, guardador de la memoria de su pueblo, son elocuentes:
"Verdaderamente el progreso de Magdaleno se inicia gracias a Don Eugenio Mendoza, cuando en la década de los 50, tuvo la iniciativa de fundar una empresa artesanal de muebles de madera y enea, utilizando esta fibra que se produce alrededor del lago. Para tal propósito trajo a Magdaleno a un señor de Puerto Rico, de nombre Pedro Gallegos, especialista en la enea. El se encargó de enseñar a las mujeres a procesar la fibra en forma de crinejas, para la elaboración de alfombras, manteles, cuadros decorativos, cestas, etc.".
Esa primera empresa-taller que estaba situada en la Calle Sucre, cruce con 19 de Abril, en una casa colonial propiedad del Sr. Fernando Cabrera, funcionó durante tres años. Luego fue mudada a la calle Bolívar, sector Portachuelo y ya estaba integrada por un numeroso grupo de personas.
Para 1961 los pobladores de Magdaleno se habían empeñado en cambiar el rostro a la aldea. Refiere el Sr. Flores, quien fue el primer administrador de Rentas de Magdaleno, secretario de la Prefectura y Gerente de Ventas de la Industria Comunal Magdaleno, que el 29 de mayo de 1961 se fundó el Comité de Desarrollo de la Comunidad, que contribuyó a transformar la dura realidad.
"Fundamos el Comité para trabajar en obras de beneficio a la población. El 10 de febrero de 1962 se presentó un informe detallado a don Eugenio Mendoza para que nos cediera la empresa. Nos fue cedida en comodato por 25 años y luego obtuvimos un crédito por la cantidad de 25 mil bolívares, que nos concedió la Comisión Nacional de Financiamiento de la Pequeña y Mediana Industria, por intermedio del Banco Industrial d Venezuela. El 22 de febrero de 1962 teníamos. 104 trabajadores de la enea en la empresa, que pasó a ser en adelante Industria Comunal de Magdaleno".
En opinión de Flores de allí salieron los artesanos que apuntalaron el auge económico del pueblo, porque en ella se dictaron cursos de carpintería, repostería, albañilería, costura, mecánica, electricidad y otros, bajo la dirección de técnicos del INCE. Tres promociones egresaron de la Industria Comunal de Magdaleno, entre quienes se encuentran Antonio Herrera, Julio Yánez, Julio Perdomo, Juan Yánez y muchos otros.
Una Historia de Madera y Fibra
Cuando hace aproximadamente medio siglo Eugenio Mendoza compró la Hacienda Macapo, cambió el destino de Magdaleno. Su privilegiada visión de emprendedor observó en la enea -junco que crece a la orilla del lago- un instrumento de cambio y de progreso, y a través de la Fundación Mendoza comenzaron a dictarse los talleres que transformarían al pueblo abandonado en una edificante experiencia que hoy debe servimos de modelo.
Siglo y medio de accidentada vida había conducido al pueblo a una menguada existencia. De manera que lo que se produjo a comienzos de los años 50 fue una verdadera refundación, que tuvo en el recordado hombre de empresa su principal impulsor. Bajo su dirección pasaron por Magdaleno respetados hombres de la ciencia y la educación, empeñados en mejorar las condiciones de vida de un país que en el decir de muchos historiadores no había salido del siglo XIX.
Estas reflexiones las hacemos mientras recorremos el pueblo que ya comienza a vivir los problemas que genera todo crecimiento. Los costados de las calles son vitrinas donde los muebles de madera y hierro forjado exhiben la amplia gama de diseños recientemente incorporados. Atrás, muchos de los amplios solares se han transformado en talleres.
La reconfortante realidad que allí se vive es definida por los dirigentes del sector como "una bendición honrada con trabajo".
El pueblo se convirtió en el destino de compradores de muebles de todo el país desde hace aproximadamente una década. Sin embargo, fue en los años sesenta que comenzaron a multiplicarse las carpinterías. En aquel tiempo cada artesano debía salir a vender sus productos a las ciudades más importantes del país. "Parecía un tiempo muerto, pero fue el mejor porque se consolidó el trabajo", reitera Melquiades Reyna, uno de los principales artífices del renacimiento artesanal del poblado.
Cada Casa un Taller
En Magdalena funcionan actualmente 100 carpinterías y 200 talleres pequeños que generan unos 5 mil empleos directos y 12 mil indirectos. Jóvenes estudiantes y hasta las amas de casa están incorporadas a la producción. Prácticamente cada casa es un taller y muchas de las máquinas que utilizan han sido fabricadas por los propios artesanos. En opinión de Julio Yánez, presidente de la Asociación que agrupa a pequeños empresarios, artesanos y afines, una de las próximas metas es la incorporación de nuevas tecnologías para poder exportar.
Hasta la fecha han recibido tres cursos del Consejo de Desarrollo Económico, Tecnológico y de Exportación del Estado Aragua -CODET-, institución que les brinda asistencia técnica y económica. Están empeñados en buscar asesoría donde esté y ver si encaja en la realidad del pueblo. "No queremos que nos vengan a dar un pénsum de una escuela formal que a nosotros no nos sirva para nada. Preferimos cursos de capacitación puntuales. Que todos los que se inician sepan cómo se trabaja la madera, que no sea simplemente meter clavos y aserrín".
Muchos de aquellos trabajadores que dieron los primeros pasos en la escuela artesanal de Magdaleno son hoy leyendas en la .memoria de la comunidad. Herreros como Henry Carreño, verdadero tecnólogo popular, quien suplió más del 85 % de las necesidades de los talleres inventando cada día un instrumento necesario, y el maestro Honorio Tozzi, tornero y herrero que se incorporó a Magdaleno fabricando máquinas y terminó trabajando la madera, aparecen en la conversación que sostenemos con los distintos artesanos.
Un Catalogo Creciente
El compendio de diseños de los artesanos de Magdaleno es voluminoso. Durante la última década todas las clases sociales de Venezuela compran el mueble country que ellos fabrican. Muchos de los clientes llevan sus propios diseños y el artesano desarrolla la idea.
Los últimos dos años ha habido una incorporación del hierro a la madera en la confección del mueble. El hierro forjado y la madera tallada aparecen como las novedades que avistamos en nuestro recorrido. Igualmente han surgido artífices del cuero, la arcilla, tallistas de piedra y de madera y otras disciplinas. Estos trabajadores se han agrupado en asociación y disponen de una calle que se transforma en boulevard cada fin de semana.
Si don Eugenio Mendoza recorriera hoy Magdaleno seguramente se regocijaría de ver hecho realidad aquel pueblo que soñó en 1950.
 

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